Conformidad











Ya no espero nada de la vida
ni deseo más de lo que me ha dado
La luz en las ventanas
el barro sacrílego de la lluvia
la mirada cúspide de los niños
su voraz inocencia
las manos que se buscan
el aire purísimo del bosque
sus deshilachadas sombras

Ya no pido nada más a la vida
ni busco en sus bondades
más respuestas ni ofrendas
Me bastan los pasos que dí
la medida de los años perdidos
su compañía sin descanso
la voz y el grito del poema
una palabra sola
el vocablo timbrado de su sonido
cuando se nombra amor
ternura adiós melancolía
soledad también
ira olvido lujuria

Ya no imploro nada más a la vida
de lo que ya me ha dado
las certeras razones de ser
las presencias requeridas
la orfandad de las cosas inhabitadas
la ceguera de los transeúntes
la velocidad de los pájaros
el paisaje descubierto
un día que nunca acaba

Pero no le abasteceré más
del dolor o la incertidumbre
de las renuncias en jaque
el tiempo desprovisto
la edad truncada
la soledad y las ausencias
No le otorgaré ni un ápice más
de mis lealtades

Pero si persiste
si continúa su búsqueda insaciable
su pertinaz empecinamiento
es posible
algo más que posible
que desista de su compañía
que huya sin contemplaciones
sin rumbo concreto
al lodo la piedra las raíces
al silencio meticuloso
de los agujeros negros

Queda advertida

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