Entradas

Mostrando entradas de abril, 2012

Ausencias

Nunca te conocí
jamás toqué tu boca ni alcancé tu risa Nunca estuvo en mi mano tu mano ni tu espalda fue refugio de mi espalda jamás roce tu frente con mis dedos ni reconocí tus pasos junto a los míos
Nunca tu voz recriminó mis palabras ni mis ojos recorrieron tus grises ojos jamás mi silencio compartió tu silencio ni aquella leve luz de la tarde recogió tu sombra sobre mi sombra
Nunca soporté la levedad de tu cabeza sobre mi hombro jamás adiviné tus pensamientos ni encontré un tímido cabello tuyo perdido en mi camisa
Nunca supo el zaguán de mi casa de la lucidez de tu piel tan blanca jamás robaste un beso en los rincones oscuros de mi calle ni estuvieron las vecinas adivinando la oculta sugerencia de tu nombre
Nunca supe del perfume en tu nuca ni el tacto incógnito de tu cuello jamás supe del roce frutal de tus brazos ni la brevísima luz que anidaba en tus labios
Pero encontré una mañana el segado camino de las esquelas en dónde reposaba tu nombre desnudo frío y desolado
Supe entonce…

Mi madre

Mi madre regentaba en la cocina
el servicio de los fogones y los cubiertos la obediencia de los platos y cacerolas la posesión de las sartenes y cazuelas
Mi madre discutía el poder de los vapores a las verduras y pescados mientras exigía a las frutas el zumo necesario y a las carnes su prestancia y aroma
Mi madre cosía las mañanas con hilo de aceites y pan recién tostado asía el desdén de los sueños con besos de leche y mantequilla sobre las galletas y a veces sólo a veces depositaba en la ventana una planta nueva para ahuyentar los malos augurios y alejar el vuelo pertinaz de las moscas
Mi madre disponía en la cocina los paños y manteles ordenaba los cajones y los estantes del desordenado bullicio de la sal y las legumbres calculaba en las cerradas cajas el contenido exacto de dulces o medía con precisión  el exuberante vacío de las jarras
Mi madre regentaba en la cocina el débil y sinuoso desliz de las caricias el invocado beso y el rubor de las palabras sencillas no escatimaba en ab…