In-Credo

No creo en el hombre
ni en su cretina complacencia,
no creo en sus vestigios
ni en sus insurgentes ruinas.

No creo en las patrias,
los discursos,
las masas enfervorizadas.
No creo en sus idolatrados
dioses de plástico,
ni en las máscaras
de sus coloridos estandartes.

No creo en la sangre,
las heridas,
el dolor que deja en los labios
los besos del odio,
las muescas del rencor
en los huesos,
los arañazos de la ira
en la piel.

No creo en la fortuna,
ni en el azar
o el destino programado,
no creo en la célula caprichosa,
el ADN o la selección natural,
en los socavones no creo,
ni en la miseria de las cloacas,
ni en la vida escrita
de los cementerios.

No creo en la paz,
ni en la libertad,
ni en la justicia creo,
nada de lo que ellas prometen
se ha cumplido,
ni se cumplirá jamás.

No creo en mí,
en la osada incertidumbre
de mis ojos,
ni creo en los resquicios de luz
que desbordan mi carne
y mi garganta.

No creo en mí,
repito,
ni en las palabras que pronuncio,
ni en los renglones que escribo.
No creo en cuanto pensé
y no quise decir,
en todo lo que desarmé de la vida
y sigue aún entre mis manos,
desmontado para siempre,
como aquel puzle inacabado
de la niñez.

No creo en ti,
porque tampoco existes,
porque no estás,
porque no hay razón para creer
aunque vinieras y me hablaras
y guardases en tus abrazos
todo este descrédito de vivir
sin futuro.

No creo en la cuenta atrás,
en el pasado pluscuamperfecto
de los muertos en las cunetas,
de los olvidados en las fosas comunes,
no creo en la resurrección
de los ahogados de ayer
ni de los cadáveres creciendo
en las playas de hoy.

Y no creo,
jamás podré creer,
si un ámbito de tristezas
anida en mis sienes
y me empuja,
desolación adentro,
tan lejos del paraíso.

Comentarios

  1. A ciertas alturas de las creencias, solo nos quedan la música y el vino.
    Abrazos, siempre

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  2. Pues si, y a algunos (como el menda) sólo nos queda la música (o la poesía)... Abrazos querido amigo. Nos vemos en Valladolid, pronto... Y gracias por comentar

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  3. ésta noche desvelada llegué aquí por azar y hallé el fervor de una negativa sustrayendo la quimera y avivando el fuego, creo firmemente en la utopía del desencanto, y apenas ya en mis palabras, ni en mis sombras ni en los quiénes dentro y hallé en tu poesía un vals de vértigo
    salud

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    Respuestas
    1. Gracias Mareva mayo... un placer y un honor que mi poesía te transfiera esas sensaciones... me ha gustado eso del vals de vértigo... ese desequilibrio de ciertas alturas...

      Salud...

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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