Múltiples formas de morir sin quedar muerto.
(Poema leído en Voces del Extremo. Poesía anti-disturbios. Logroño 20 de marzo 2015) Yo nunca ha sentido el grave dolor de la violencia extrema, no he pasado hambre ni sed, jamás he sufrido persecución ni me han detenido encarcelado, esposado, golpeado en la celda, o zarandeado en la calle. Nunca me han amordazado, torturado, lanzado al mar desde un avión preso de pies y manos agonizando de agua, sal y tiburones. Jamás han tenido que leerme mis derechos, ni he sentido la mano fría de la justicia sobre mi cabeza, su peso en mi espalda; siquiera me han parado en la calle para pedir mis documentos, tampoco me han perseguido o excluido por el color de mi piel, mi ropa, mis ideales, mi religión (que no tengo, que no necesito), por mi forma de hablar, por mi sexo o mi inclinación sexual. Nunca me han lanzado al rostro ácido corrosivo, ni han mutilado mis genitales, no me han quemado en la hoguera, ahorcado, decapitado, fusilado, arrancado las uñas, sacado los ...