Política experimental

Me choca, no obstante, que vertáis la sangre con tanta facilidad y emponzoñéis la bilis con tan poco estilo. Claro, que viniendo de donde vienen vuestros exabruptos, no es de extrañar. Al fin y al cabo tenéis la sartén por el mango, las leyes a vuestro antojo, vuestros dispendios a salvo en cuentas nada corrientes, y los huevos pelaos de tanto manosearlos. Pero yo no digo nada, no vaya a ser que me subáis los impuestos y me bajéis los humos. Aunque no estaría mal que os fuerais de nuestras vidas de una puñetera vez y para siempre (sin acritud claro) Por si acaso, (que conste) todo cuanto escribo yo lo han dicho otros antes; se masca en las calles, lo vocearon gentes que por extraña coincidencia han dejado de hacerlo. Vete tú a saber bajo que montón de mierda los habéis enterrado, o con qué dádiva, incentivo o dieta económica, habéis sellado sus enormes bocazas insurgentes. Yo persisto, concreto; sería bueno que no regresarais jamás,...