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Si fuera posible

Necesito tu abrazo con urgencia el tibio tacto de tu cuerpo recogido en mi pecho mi cabeza apoyada en el perfume ancestral de tus cabellos Necesito con premura un manojo de tiempo sólo para nosotros sin prisas ni paréntesis con fondo de tenue luz y la voz de Teresa Salgueiro cantando haja o que houver por ejemplo Tan solo necesito eso con cierta urgencia y repetidamente si fuera posible Y que nadie ni nada de este o cualquier otro mundo pudiera jamás interrumpirnos

El odio

¿Qué cáncer atroz envenena el corazón del hombre que odia? ¿Qué rugido feroz invade la cabeza del hombre que odia? ¿Qué sabor tan amargo inunda la boca del hombre que odia? ¿Qué alimaña devora la ternura y la piedad del hombre que odia? No es el miedo si no el odio la más cruel de las celdas dónde encarcelar para siempre el alma derrotada del hombre.

Ausencias

Nunca te conocí jamás toqué tu boca ni alcancé tu risa Nunca estuvo en mi mano tu mano ni tu espalda fue refugio de mi espalda jamás roce tu frente con mis dedos ni reconocí tus pasos junto a los míos Nunca tu voz recriminó mis palabras ni mis ojos recorrieron tus grises ojos jamás mi silencio compartió tu silencio ni aquella leve luz de la tarde recogió tu sombra sobre mi sombra Nunca soporté la levedad de tu cabeza sobre mi hombro jamás adiviné tus pensamientos ni encontré un tímido cabello tuyo perdido en mi camisa Nunca supo el zaguán de mi casa de la lucidez de tu piel tan blanca jamás robaste un beso en los rincones oscuros de mi calle ni estuvieron las vecinas adivinando la oculta sugerencia de tu nombre Nunca supe del perfume en tu nuca ni el tacto incógnito de tu cuello jamás supe del roce frutal de tus brazos ni la brevísima luz que anidaba en tus labios Pero encontré una mañana el segado camino de las esquelas en...

Mi madre

Mi madre regentaba en la cocina el servicio de los fogones y los cubiertos la obediencia de los platos y cacerolas la posesión de las sartenes y cazuelas Mi madre discutía el poder de los vapores a las verduras y pescados mientras exigía a las frutas el zumo necesario y a las carnes su prestancia y aroma Mi madre cosía las mañanas con hilo de aceites y pan recién tostado asía el desdén de los sueños con besos de leche y mantequilla sobre las galletas y a veces sólo a veces depositaba en la ventana una planta nueva para ahuyentar los malos augurios y alejar el vuelo pertinaz de las moscas Mi madre disponía en la cocina los paños y manteles ordenaba los cajones y los estantes del desordenado bullicio de la sal y las legumbres calculaba en las cerradas cajas el contenido exacto de dulces o medía con precisión  el exuberante vacío de las jarras Mi madre regentaba en la cocina el débil y sinuoso desliz de las caricias el invocad...

La joven del acordeón

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Hace ya más de un año que publiqué aquí un poema titulado " la joven y el acordeón ". Ahora os paso una nueva versión para que me digáis cual os gusta más... si os apetece. La joven tocaba el acordeón ¿O era el acordeón quién robaba de la joven el tacto quebrado de sus manos? La joven tocaba el acordeón sobre la calle colonizada de sombras frente al escaparate de todas las miradas y la presencia sutil de los niños y los gatos El acordeón palpaba la sombra de la joven danzaba junto a ella con ese continuo taconeo de teclas y suspiros Y mirábamos la canción que emergía de sus dedos claustrofóbicos del fuelle estirado y lírico del sonoro relucir del silencio de las pausas quebradas por las voces de una calle diseccionada por una joven y su acordeón Más arriba Pessoa y la palabra el verbo y la metáfora Atrás una canción portuguesa regresaba al corazón de una joven que tocaba el acordeón como si el acordeón le tocara el alma Era Lisboa otoño do...

La pértiga

Mide por su mano el tiempo y la distancia toma la pértiga con fuerza y mira al frente corre con pasos largos y decidido empeño clava la vara con precisión en la tierra (como un rejoneador en el lomo de la bestia) Ahora vuela se alza en el clamor del estadio alcanza la distancia precisa la altura calculada y roza levemente con su cuerpo la débil frontera del listón materia cálida de la victoria o la derrota Cae hacia la lona sin despegar sus ojos de aquel temblor sublime mientras la pértiga se desploma lentamente al lado opuesto El estadio puede rugir o lamentar aplaudir o murmurar sólo hay un paso hacia el éxtasis o la desesperación sólo un segundo dónde la luz o la sombra habitarán por un instante en el mismo espacio en el mismo corazón Queda la pértiga tumbada sola en el suelo vigilante anónima de una escena en dónde su flexibilidad y su templanza serán la esencia misma del desenlace.

Residencia última

En torno al silencio no hay nada sólo esta noche interminable Lejos de las palabras ruge la soledad en este cretino paisaje oscuro e invisible Es la no luz al final del túnel no necesito mayor explicación la ruina perenne del cuerpo que claudica bajo la tierra barro y raíces que sujetan el escombro de mis huesos No es la luz sólo la intransigencia de la carne que no resiste ya ni más estupor ni todo el peso de la vida.